Diez años.
Diez años de elegirnos.
De aprendernos.
De cambiar.
De quedarnos
cuando la vida
también cambiaba.
Hay amores que no llegan hechos.
Se construyen.
Línea por línea.
Día por día.
Con paciencia.
Con trabajo.
Con las manos.
Como este tejido
que guarda entre sus hilos
el tiempo que ha pasado.
En el centro,
un corazón.
Para recordar el amor.
Un ojo.
Para recordar que amar
también es mirar.
Estar atentos.
Cuidarnos.
Hay algo hermoso
en volver a decir:
Sí.
Después de diez años.
Con todo lo vivido.
Con todo lo que todavía
queda por vivir.
Dos piezas.
Dos historias.
Un mismo vínculo.
Tejidas especialmente
para ellos.
Porque algunas cosas
no pueden repetirse.
Como una historia.
Como unas manos.
Como un amor.
Diez años después,
siguen eligiéndose.
Y quizá eso sea el amor:
no permanecer iguales,
sino volver a encontrarse
cada vez
que la vida cambia.
ღ Amapola Amulets

